Que triste, el futbol se acaba
Aún recuerdo años atrás cuando los aficionados más devotos hacían planes para viajar y si hiciese falta dar la vuelta al mundo y ver partidos de otros clubes. Antes se iba al fútbol sin miedo a llevar la camiseta del equipo contrario y sentarse en la grada de ellos mismos. Ahora se sigue el fútbol por las apuestas, da igual que no conozcan a casi ningún jugador o que ni siquiera sepan qué ciudades albergan a los clubes. Lo único que importa a los dirigentes del fútbol patrio es el negocio. El fútbol, se ha convertido en la gallina de los huevos de oro, se exprime hasta la extenuación. Ahora tenemos partidos prácticamente cada día de la semana. Da igual que haya fútbol hasta en la sopa, que ocupe gran parte de los noticiarios, que se creen canales y programas de televisión exclusivos y que las cadenas compitan por conseguir los derechos de los torneos a cualquier precio. El cliente perfecto. Porque hoy en día el aficionado molesta e incomoda. Y si no puede pagar su entra...